Knom &. Unos minutos con Eneko Rojas


Eneko Rojas es el Director de Marca y Estrategia de Peldaño, una editorial que logró transformarse en un grupo de comunicación B2B. Trabajando mano a mano con él, realizamos un proyecto de branding completo de la marca, con el objetivo de que pudieran conocer mejor a sus audiencias y mejorando su capacidad para llegar a ellas con un tono de voz y personalidad de marca adaptadas a su realidad. También hubo un importante componente de arquitectura de marca, lo que ayudó a organizar todo el portfolio.

¿Por qué es importante el buen diseño en ‘lo público’?

La Administración debe servir a la ciudadanía en fondo y forma.

Si el diseño y la buena comunicación son herramientas efectivas, y más que extendidas, en el entorno empresarial, ¿por qué no se utilizan también en el sector público?

Sólo hay que observar las polémicas que se dan cada vez que algo público se rediseña, con mejor o peor acierto, para darse cuenta de que son muchos los que consideran el diseño como algo meramente estético. Un elemento artístico y accesorio para el que no se debería destinar dinero público.

Frente a esa percepción, hay que explicar que el diseño es mucho más y que, bien utilizado, es una herramienta muy potente para una administración que además de gestionar debe saber comunicar eficazmente tanto lo que hace como las consecuencias que su gestión tiene sobre la gente.

Porque un buen diseño va más allá de dar con una pieza bonita y creativa. Un buen diseño impacta al público al que se dirige aumentado la eficacia de la comunicación. Un buen diseño modula el tono y el lenguaje facilitando la comprensión y conectando emocionalmente. Un buen diseño hace que los trámites sean intuitivos y accesibles para todos los colectivos más allá de su nivel sociocultural. En definitiva, un buen diseño reduce la distancia entre ciudadanía y administración.

Porque, tal y como afirma Louise Downe, la antigua Directora de Diseño del Gobierno de Reino Unido, el ciudadano es un usuario y no un cliente y, a diferencia de éste, al ciudadano no le queda otra que lidiar día tras día con los servicios gubernamentales.

Por eso, resulta imprescindible un rediseño de la Administración que, de una vez por todas, acerque la gestión pública a la calle, facilite la realización de los trámites burocráticos, alimente la participación política y, por encima de todo, empodere al ciudadano.

¿Por qué una palabra hablada vale más que mil palabras?

La voz acerca y transmite verdad.

La encontramos en el sector del entretenimiento con los podcast, en las redes sociales con las notas y los tuits de audio, y en la experiencia de usuario con los asistentes de voz como Siri o Alexa. Vivimos una época dulce para el formato sonoro que, lejos de tocar techo, continúa creciendo.

Pero, ¿qué relación tiene esto con las marcas? Todo indica que mucho. La compra a través de dispositivos y asistentes de voz es una de las claves a futuro del comercio electrónico. Mientras tanto, surgen servicios como el Brand Voice de Amazon Polly que ofrece a las empresas crear una voz personalizada y única con la que interactuar con sus usuarios. Porque de la misma forma que diseñamos su identidad visual, quizás es hora de plantearnos cómo es la voz de nuestra marca: si es grave o aguda, si es joven o adulta, si tiene acento, si habla rápido o si transmite calma.

En un contexto en el que la cercanía y la autenticidad son valores al alza, la voz es un recurso a explotar, y la UX de audio un campo a explorar para las marcas más experienciales.

¿Puede una marca ser 100% sostenible?

Primero hacer, después decir

Tendencias y consumidores están empujando a las marcas a crear modelos empresariales sostenibles, que persigan una huella de carbón cero.

Está más que demostrado que  la cultura de lo desechable no se puede sostener y las marcas no pueden mirar hacia otro lado: deben dar pasos firmes hacia innovaciones de producto que aprovechen al máximo los recursos.

En este sentido, hace unos días veíamos el lanzamiento del primer desodorante recargable. Una apuesta valiente por la sostenibilidad que se aleja de las pequeñas iniciativas y gestos greenwashing, y se lanza a reestructurar su negocio con el planeta en mente.

Porque construir una marca verdaderamente sostenible trastoca absolutamente todos los puntos del negocio (materiales, transporte, empleados, proveedores, etc.) y eso implica un gran esfuerzo tanto económico y logístico, como de comunicación. Porque si no comunicamos con transparencia los nuevos procesos, los consumidores no podrán valorar el compromiso real de la marca.

¿Por qué este Black Friday será más negro?

Un año marcado por la incertidumbre.

El Black Friday cada día es más ‘black’ y menos ‘friday’. Otros años, son muchas las personas que aprovechan a comprar los regalos navideños en este día tan señalado pero, hoy por hoy, nadie sabe cómo van a ser las fiestas.

El día consumista por excelencia enfrenta a las marcas en torno a dos posturas. Por un lado, encontramos las firmas que convierten el Black Friday en Black Weeko incluso en Black Month. Por otro, asistimos a una oleada de marcas responsables que, o bien reinterpretan este día desde la sostenibilidad, o bien lo “boicotean” animando a los compradores al no consumo. Además, este año crecen las campañasque nos alientan a que favorezcamos el consumo local, de barrio, en un momento en el que el pequeño comercio está viviendo enormes dificultades.

¿Por qué la honestidad de marca se queda corta en la era de las fake news?

Ya no es suficiente con “no mentir”.

Hoy en día, las marcas tienen que apostar por la transparencia radical. No hay más que fijarse en el caso de Everlane, la firma de moda sostenible que ha revolucionado el sector textil, y que muestra en su web exactamente lo que le cuesta cada parte del proceso (materiales, mano de obra, transporte, etc.). La transparencia radical consiste justo en eso, en mostrar lo que ocurre “entre bambalinas”.

Frente a un consumidor descreído, que siente que le engañan constantemente y que ya no puede confiar ni siquiera en las fuentes, debemos hacer mucho más visible lo que hay tras nuestros procesos productivos (operaciones, trazabilidad, filosofía, garantías de seguridad y salud…). La transparencia radical es mucho más que una tendencia o una moda pasajera, y tiene el poder de revolucionar los procesos internos y externos de las compañías.