¿Qué pueden aprender las marcas del fenómeno Ibai?

Queremos naturalidad, relaciones horizontales y menos postureo.

Cada vez conectamos más con una versión «live» de las cosas, en la que la autenticidad y la experiencia real desbancan a las marcas retocadas y perfectas que ya no se cree nadie.

Para muestra, las campanadas de 2020 donde Ibai Llanos reunió en Twitch a medio millón de espectadores en su pico de audiencia. Una plataforma de streaming que nació a los albores del mundo gamer y que debe su éxito a una combinación entre autenticidad y sentimiento de comunidad, logrado a través de un contenido sin filtros ni guiones que nos da la posibilidad de interactuar entre espectador y transmisor.

La hazaña de Ibai es sólo un ejemplo que pone de manifiesto las nuevas relaciones de las generaciones más jóvenes con marcas, prescriptores y medios. Un cambio de paradigma al que las marcas deben prestar atención y reaccionar a tiempo para no perder relevancia.

El diseño que viene, ¿multidisciplinar o especializado?

La combinación de perfiles enriquece los proyectos y estimula los equipos.

A medida que el campo de la comunicación visual se ha expandido también se han difuminando los límites del diseño, abarcando cada vez más disciplinas y formatos. Esto nos ha obligado a añadirle un apellido a la profesión, surgiendo el diseñador editorial, el de producto, el de UX, y una interminable lista de especializaciones. Una concreción necesaria que seguro va a ir a más, pero que convive con las demandas de un mercado que continúa reclamando la figura del diseñador “todoterreno”.

En un contexto tan cambiante y exigente conformar equipos ad hoc, en los que diseñadores multidisciplinares trabajen junto a especialistas, es sin duda la manera de marcar la diferencia, no sólo en la respuesta que se le da al cliente sino también en el resultado del trabajo y en la forma en que este llega a la audiencia.

¿Por qué las marcas deberían mojarse y tomar partido?

Cada vez que consumimos, votamos.

Hubo una época en la que precio, calidad, accesibilidad… eran los únicos drivers para decantarnos por una marca. Hoy en día, los valores de las compañías se convierten también en criterios de decisión. De alguna forma, “premiamos y castigamos” a las marcas en función de su comportamiento. Una tendencia todavía más acuciante entre los más jóvenes. Esto ya no va de palabras bonitas en el ‘Quiénes somos’ de la web sino que, cada vez más, exigimos a las marcas que hagan realidad esos valores que proclaman tomando partido en los asuntos importantes. No se trata de ser más valiente, o más activista, sino de estar en el mundo y ocuparse de las preocupaciones de los usuarios.

Porque, como solemos decir, las marcas son como las personas y las personas no solo creen en algo, también sienten, se posicionan, y actúan en consecuencia. O al menos así debería ser.

¿Qué puede hacer el diseño por el clima?

Todo está diseñado, desde un juguete hasta una bomba.

El cambio climático es uno de los grandes retos para el sector del diseño que tiene, en sus distintas versiones, la llave para un mundo más creativo, más sostenible, y más consciente e informado. Aunque vamos tarde, ya hay marcas que están cambiando las cosas. Es el caso de Estrella Damm, que el año pasado eliminó el plástico en sus envases, pero también el de un sinfín de startups que surgen con un planteamiento de consumo más sostenible (plataformas de segunda mano, menstruación ecológica, …).

Cada decisión durante el proceso de diseño es determinante, pero es quizá en la divulgación del problema y sus soluciones, donde la comunidad del diseño debería enfocarse. Contamos con una herramienta muy poderosa para convencer pero sobre todo para ayudar a la gente a despertar.
¿Empezamos ahora mismo?

¿Ha sido la pandemia el último empujón que le faltaba a las marcas para unirse a la green revolution?

Un parón para revisar las prioridades.

La pandemia nos ha obligado a detenernos, a valorar lo realmente importante en nuestra vida. Y las marcas no han escapado a este fenómeno: han tenido también que hacer un alto en el camino y reflexionar. El sector de la moda, por ejemplo, ha visto cómo su negocio se ralentizaba justo en el momento que voces relevantes del sector cuestionaban la necesidad de tener una rotación tan exigente y con tantas colecciones en un sólo año. Otras marcas nos piden que no compremos en el Black Friday, o nos instan a reutilizar, incluso reparar, lo que ya tenemos para alargar su vida útil.

Existe ya cierta sensación colectiva de que debemos replantearnos la forma en que consumimos. Necesitamos que nuestra forma de vida y nuestros valores sean coherentes entre sí. Las marcas que nos lo pongan fácil y se alineen con nuestras nuevas prioridades, saldrán reforzadas.

¿Podemos hablar de «hiperrealismo» como tendencia surgida durante el confinamiento?

El “hiperrealismo” ha llegadopara quedarse.

Durante el confinamiento nuestro sector se ha visto forzado a reinventarse (como tantos otros) contando con recursos muy limitados, para seguir ofreciéndonos sus contenidos a diario.

Como consecuencia directa se ha producidola total ruptura y destrucción de los estándares técnicos, visuales y estéticos a los que estábamos acostumbrados hasta ahoray la irrupción de una suerte de “hiperrealismo” doméstico como realidad imperante: todos hemos entrado virtualmente en las casas de todos, visto a presentadores mal iluminadosy oído a niños jugar en el fondo y, lejosde constituir una pérdida en la calidaddel contenido, esta realidad nos ha acercado más los unos a los otros y ha naturalizado la comunicación.

Tomemos pues desde el sector creativo y desde las marcas este “hiperrealismo”, esta nueva realidad surgidade manera forzosa, como una oportunidad para ejercer una comunicación más cercana, natural y honesta en un contexto post-covid.

Hábitos de consumo. ¿El cambio será permanente?

Es difícil predecirlo con seguridad.

Sabemos que las personas se sienten inseguras y preocupadas. El optimismo escasea. Y el consumidor necesita que las marcas se lo tomen en serio. El gasto se ha reducido en prácticamente todas las categorías. Y cobra fuerza el comercio local frente a las grandes corporaciones.Una oportunidad para los “pequeños” que sean capaces de aprovechar su tamaño para reaccionar de forma ágil. Por otro lado, la “virtualización” de la vida social y comercial, en detrimento de las experiencias físicas, elevará las expectativas del ecommerce hasta niveles no vistos hasta ahora.

Éstas son solo algunas pinceladas de lo que definirá esta nueva etapa, pero sigue habiendo muchos interrogantes abiertos.Y las marcas no deberían esperar a que surja una imagen completamente clara del futuro para preguntarse: “¿está mi marca preparada para cumplir con estas nuevas expectativas?”