¿Deben las marcas posicionarse frente a una guerra?

No se trata de castigar sino de ser consecuente con tus valores.

Para bien o para mal, las marcas no son ajenas al contexto social que les toca vivir. En este sentido, las últimas semanas hemos presenciado diferentes reacciones a la invasión rusa de Ucrania por parte de las compañías.

Desde el éxodo hasta el boicot, pasando por iniciativas solidarias para ayudar a los refugiados. Porque, por difícil que sea la situación, los consumidores de hoy esperan respuestas contundentes de las marcas que compran (solo el 16% se muestra contrario a que las marcas se involucren de una u otra manera).

Y es que en los últimos años las empresas y las marcas han demostrado tener un poder real para provocar el cambio, impactando en temas como la justicia racial, el feminismo, o la sostenibilidad. Las marcas se han convertido en una herramienta más a través de las que dar apoyo a causas y mostrar nuestra forma de pensar.

Pero de la misma forma que los consumidores usan las marcas como estandartes de valores, también las someten a un continuo escrutinio. De hecho, según el estudio ‘Marcas con conciencia social’ de Hotwire, un 53% de los consumidores ha vetado en alguna ocasión a una marca por su manera de comportarse.

En cualquier caso, por mucho que las grandes marcas sean percibidas por los consumidores como actores globales tan importantes como algunos gobiernos, su papel no es el de librar guerras.

Y es precisamente por eso por lo que no deben premiar ni castigar a nadie sino reflexionar y ser consecuentes con sus principios como marca.

¿Por qué es importante crear comunidades alrededor de la marca?

Hoy las marcas fuertes son también comunidades fuertes.

Como veíamos a principios de año en las tendencias para 2022, en estos tiempos más que nunca se anhela la comunidad, la comunicación interpersonal, los lazos.

Y en este sentido las marcas, como sucede con los grupos sociales, aportan confianza, certidumbre, seguridad… Atributos todos ellos muy deseados en un contexto tan voluble como el que vivimos.

Pero, para formar ese vínculo desde la marca, se debe escuchar realmente al usuario. Las marcas de hoy tienen que ir más allá de la promesa al cliente y centrarse en la experiencia del consumidor, dejándole aportar y convirtiéndolo de alguna manera en copropietario de la marca.

No se trata de crear una marca autogestionada por los usuarios pero sí una muy participativa, donde la interacción sea un pilar importante y en la que el consumidor se sienta parte relevante.

Las marcas deben abandonar el viejo enfoque meramente transaccional y generar valor más allá del producto.

Deben crear significados pero también sentimiento de pertenencia.

Al fin y al cabo, las marcas ya son comunidades. Grupos que, de una u otra forma, reúnen a las personas en torno a un interés común, a un estilo de vida, a un deseo de estatus…

¿Puede ser el merchandising algo aspiracional?

La vuelta definitiva a la activación de marca

Hace unos días veíamos como una conocida empresa de transporte y logística hacía su entrada en la New York Fashion Week con el merchandising de su marca. Sí, el merchandising.

Un juego de contradicciones que comienza en el momento en el que pagas una cantidad considerable por algo tradicionalmente gratuito. Y no es la primera vez que vemos ese hype alrededor del merchandising de una marca. Todos recordamos el furor por las camisetas de DHL, las zapatillas de LIDL o incluso las chaquetas de Deliveroo, prendas todas ellas que alcanzaron cifras desmesuradas en el mercado de segunda mano.

Pero, ¿es sólo cuestión de estética y de nostalgia o hay algo más? ¿Por qué el merchandising conecta tanto con el público joven? Quizás tenga algo que ver con esa tendencia del consumidor por comprometerse con marcas que realmente se alineen con sus valores, que compartan sus mismas preocupaciones. Marcas que le representen de alguna manera.

Y, puestos a expresar nuestra adscripción a una marca, el merchandising es una forma muy directa de hacerlo. Objetos que, desde la perspectiva de las marcas, suponen una oportunidad para estar presente la vida de su consumidor, interactuando con él y tangibilizando su propuesta de valor. Una forma de activar la marca que debe ser coherente y ayudarnos a construir la imagen de marca deseada.

Lo cierto es que, en cualquier caso, conseguir que nuestro merchandising sea un objeto de deseo es una jugada maestra.

¿Ha cambiado la forma en que las marcas celebran San Valentín?

El amor evoluciona y las marcas no se quedan atrás.

Este ‘día de los enamorados’ ha coincidido con el final de la 6ª ola y también con un público con más ganas de salir a celebrarlo que nunca. Pero, ¿seguimos celebrando San Valentín de la misma forma que hace unos años?

Los cuentos de príncipes y princesas están de capa caída, cada vez más parejas se conocen a través de apps como Tinder, se extienden nuevas formas de relaciones como el poliamor o el ‘living apart together’ y crece la idea de que vivir en pareja no es el estado ideal para todo el mundo.

Igual que lo ha hecho el perfil del regalador de flores, cada vez más masculino, el concepto ‘amor’ también se ha redefinido.

Hoy la idea del amor es mucho más inclusiva, libre y diversa que hace unos años y, en consonancia, muchas marcas están tratando de ampliar el alcance de sus campañas yendo más allá de las parejas y de los enamorados.

Porque no, ya no hace falta tener pareja para celebrar el amor. San Valentín convive ahora con San Solterín y con Saint Galentine’s Day, convirtiéndose también esta fecha en la fiesta de la soltería, el amor propio y la amistad femenina.

Así, encontramos marcas como Colvin, que nos invita a romper con los tópicos de este día y celebrar el amor a nuestra manera, o Dunkin, que ha preparado una colección especial de dulces para que nos ‘demos el gustazo’ tanto solos como en compañía.

Porque, como todo, el amor evoluciona y las marcas deben escuchar a sus consumidores y adaptar su propuesta de valor en consecuencia.

¿Qué les espera a las marcas en 2022?

¿Qué les espera a las marcas en 2022?

El año pasado empezó con incertidumbre, continúo con la esperanza de la vacuna y terminó con la sensación de que las cosas no habían cambiado tanto como pensábamos que lo harían. ¿Qué nos aguarda este 2022? ¿Volveremos a la normalidad pre-pandemia o habrá definitivamente un antes y un después? ¿Y cuál será el papel de las marcas?

Para responder a esto, os dejamos una recopilación de 11 de las tendencias más recogidas en artículos e informes de los principales medios y consultoras de branding, a los que aprovechamos para dar las gracias por su constante exploración de escenarios futuros.

El branding como motor del B2B

Cada vez son más las compañías B2B que entienden que tener una marca bien construida repercute directamente en sus cifras de negocio. Mejorar la competitividad, aumentar el valor de marca, generar orgullo de pertenencia entre los empleados… Comienza a verse el potencial del branding más allá del consumidor final.

La realidad por encima de lo aspiracional

Porque en un tiempo donde es difícil saber qué es verdad, lo racional, si es auténtico, también conecta. Vivimos tiempos en los que incluso las influencers virtuales tienen acné y necesitan brackets. Como afirmaba un artículo de The Guardian, “ahora, ser demasiado aspiracional es repelente”.

El metaverso se acerca

Pero todavía no está aquí. Planea convertirse en un espacio en el que lo físico y lo digital se mezclan en una experiencia inmersiva que nos permite vivir cosas que de otra manera no podríamos vivir. Y aunque habrá marcas que comiencen a explorar sus posibilidades, la mayoría esperarán a que tome forma para valorar si es relevante para su marca.

El verdadero customer-centric

Como veíamos recientemente en nuestro 1’ para pensar, ya no vale con utilizar un lenguaje inclusivo para ser una empresa que apuesta por la diversidad. Las marcas tendrán que pasar del discurso a la acción si quieren resultar creíbles para consumidores e inversores. Interiorizar los valores de marca y poner al consumidor en el centro de su estrategia, diseñando productos y servicios que salgan directamente de su propósito.

El gaming, el camino hacia El Dorado

El entretenimiento indoor continúa evolucionando y sofisticándose mientras proliferan las plataformas vinculadas al streaming, los vídeos on-demand y el gaming, que vive su particular apogeo. Cada vez serán más las marcas que apuesten por estar más y mejor en un canal donde el público joven pasa mucho mucho tiempo.

Más lazos y más comunidad

Un tercio de los adultos dice haberse sentido solo en 2021, llegando a la mitad de la población en algunas regiones. Vivimos un momento de hiperconexión digital pero seguimos necesitando de las sensaciones físicas. En este sentido, las marcas seguirán promoviendo acciones que refuercen la conexión interpersonal y tengan más presente nuestra salud mental.

Nuevas marcas para los nuevos modelos

El auge de la conciencia ambiental y la responsabilidad individual ha traído nuevos modelos de consumo que están aquí para quedarse. Los productores han reforzado la venta directa al consumidor, lo que exige que empiecen a cuidar más su marca. Así, veremos profesionalizarse a las pequeñas marcas que han sabido consolidar esta tendencia.

Relaciones a largo plazo

Tras dos años de incertidumbre, el compromiso, el saber que hay cosas que permanecen pase lo que pase se ha revalorizado. Y eso atañe también a las marcas. En este contexto, seguirán apareciendo marcas que nos animan a reparar y a reutilizar sus productos. Marcas que nos dan solución a ese subir y bajar de talla continuo, que apuestan por relaciones sostenidas en el tiempo.

Marcas optimistas y celebración constante

El humor y la alegría vuelven a la palestra. Veremos contenido más positivo y marcas que apuestan por el juego, la creatividad y, sobre todo, por una actitud de celebrarlo todo para conectar y ofrecer momentos de felicidad a su comunidad. Marcas que no te dicen lo que tienes que hacer ni cómo hacerlo, sino que directamente te ayudan a disfrutar más.

Colaboración y cocreación

La nueva generación de consumidores no es para nada pasiva. Muy al contrario, quiere participar del proceso creativo, formar parte de la marca desde dentro. Una tendencia que ya vemos en las nuevas plataformas digitales y que tendrán que adoptar las marcas de consumo para dar salida al deseo de autoexpresión de los más jóvenes.

Del city-branding al neighborhood-branding

Crece la necesidad de diferenciarse dentro de las propias ciudades. Ya sea para atraer nuevos visitantes, para anunciar la regeneración urbanística de una zona, para generar orgullo local o para estrechar lazos entre la comunidad. Llega el neighborhood branding.

2022 planea ser el año para llegar a nuevos públicos. Las prioridades y los hábitos de consumo se han reformulado y eso abre una gran oportunidad. Los consumidores están más abiertos que nunca a probar nuevos productos y servicios, a descubrir marcas que se adapten a su nuevo estilo de vida.

Fuentes consultadas:

  • Trend-Watching 22 Consumer trend opportunities for 2022
  • Google Search Insights
  • Fjord Trends 2022
  • Branzai 22 tendencias para 2022
  • Evercom ‘Top Trends Comunicación y Marketing 2022’
  • Pinterest Predicts 2022
  • WFA: Predicciones para la industria del marketing y la publicidad en 2022
  • Wunderman Thompson – The future 100 trends and change to watch in 2022

¿Es el metaverso una oportunidad para tu marca?

En la frontera entre lo real y lo virtual, el sitio donde conectar con la audiencia más joven.

Aunque el término ‘metaverso’ fue utilizado por primera vez en 1991 por Neal Stephenson en su novela Snow Crash, no ha sido hasta hace poco cuando realmente ha empezado a cobrar forma este concepto.

Pero, ¿por qué ahora? En un contexto de pandemia, donde el mundo físico ha sido sinónimo de restricciones y obstáculos para socializar, los mundos virtuales han sido un escape para toda una generación. Plataformas de juego como Roblox o Fortnite han permitido a millones de jóvenes seguir conectándose y compartiendo momentos con sus amigos.

Conciertos virtuales, NFTs, experiencias inmersivas… Un nuevo universo que cobra diferentes formas y donde las marcas ya se están introduciendo. Cada una desde su personalidad y atributos, marcando su propia estrategia para alcanzar a esta nueva generación de usuarios de una manera única, creativa y social.

Así, Nike está apostando por experiencias inmersivas como la que convierte su punto de venta en un parque nacional, mientras que Louis Vuitton nos propone un mundo virtual a través del que explorar la historia de la marca y comprar nuevas colecciones en forma de NFT.

Y es que Internet hace mucho que dejó de ser un escaparate del mundo físico. Si las marcas quieren ser relevantes en el metaverso, deben dejar atrás esa idea de decorar el escenario con anuncios que imitan la vida real y ser conscientes del potencial de que sus usuarios interactúen con la marca de forma activa, co-creando productos e incorporándolos a sus aventuras virtuales.

Porque aunque el metaverso sea por el momento algo incipiente, un medio en desarrollo, nadie duda de su potencial. En concreto para las marcas, el metaverso es la oportunidad de empoderar al usuario y hacerle vivir experiencias que trasciendan la realidad, vivencias que en el mundo físico sería imposible ofrecerle.

¿Hay escapatoria para las marcas en Black Friday?

Frente al consumo compulsivo, concienciación y didáctica.

Esta última edición del Black Friday también ha estado marcada por la pandemia. Aunque no todos, son muchos los consumidores que, frente al retraso de los envíos y a la temida escasez de artículos, han dejado a un lado su conciencia ambiental y corrido a por descuentos que hicieran algo más liviana la factura del día de Reyes.

Por eso mismo, resulta difícil para algunas marcas no subirse al carro de este día de rebajas y promociones que año tras año rompe cifras de ventas y da el pistoletazo de salida a la campaña de Navidad.

Sin embargo, es precisamente en días como el Black Friday cuando las marcas deben ser valientes y aprovechar la oportunidad para reafirmar sus valores y posicionarse con firmeza en la mente de sus consumidores.

De hecho, cada vez son más las iniciativas que surgen en este sentido bajo denominaciones como el ‘Green Friday’, que fomenta la economía circular desde el mercado de segunda mano; el ‘Buy Nothing Day’, que llama a dejar de consumir durante 24 horas; o el ‘Giving Tuesday’, que promueve la solidaridad y la generosidad sólo un día después del ‘Cyber Monday’.

Pero, más allá de crear alternativas ‘anti Black Friday’, este movimiento trata de abogar por un consumo consciente, donde el driver no es ‘la ganga’ ni el ‘tiempo limitado’ sino el convencimiento de que es ese el producto o la marca que más encaja con las necesidades de cada cliente.

Un consumo más comedido y más justo donde aspectos como lo local, el pequeño comercio y las condiciones de los trabajadores, entre otros, entran en juego frente al exceso.

¿Por qué todas las marcas deberían ser inclusivas?

El diseño inclusivo elimina barreras y pone de verdad al consumidor en el centro de su estrategia.

Las marcas están viviendo una evolución en términos de diversidad, inclusión y feminismo, dando por fin un paso al frente y apostando por dar espacios a colectivos que antes estaban infrarrepresentados.

Vemos cómo la diversidad está más presente en la comunicación de las marcas pero también en el diseño de sus productos. Ideas que parecían nichos de mercado se abren camino afrontando necesidades que aunque siempre han estado, antes se escapaban bien por ser temas tabú bien por no encajar con los cánones de belleza y los cuerpos normativos del momento.

Una nueva perspectiva que, por ejemplo respecto a la diversidad de origen, se traduce en innovaciones de producto que van desde gorros de natación para cabello afroamericano hasta maquillaje especialmente diseñado para los tonos de piel del sur de Asia.

En la misma línea, asistimos al auge de los productos neutros y no-binarios que poco a poco van diluyendo la barrera entre géneros. Un fenómeno que alcanza no sólo a la industria de la moda sino también a otras como la cosmética, tradicionalmente restringida al público femenino.

Y es que, en un momento en el que la tendencia es la autenticidad, los consumidores esperan marcas que les apoyen tal y como son.

¿Puede una marca prescindir de su logotipo?

Hoy es la narrativa visual, verbal y experiencial la que define la identidad de marca.

Apple, McDonalds o Starbucks pueden prescindir de su logotipo, incluso de su nombre, en una pieza gráfica sin perder por ello reconocimiento de marca. Sin embargo, para una marca nueva tanto el naming como el logotipo resultan claves para que el consumidor le identifique. Como casi siempre, todo depende de la realidad de cada marca.

La evolución de la imagen de Mastercard es un ejemplo de ello. En su último rebranding la marca decidió llevar a la mínima expresión su identidad visual, con un logotipo reducido a dos círculos entrelazados.

MUJI, la marca minimalista por excelencia, hizo de esto su gran valor. Nació como una marca blanca pura, con productos básicos pero de calidad y sin logotipo visible. Una marca tan democrática que no era de nadie y era de todos.

Al otro lado del espectro nos encontramos a Supreme, una marca exageradamente logocentrista con productos de diseño mainstream pero exclusivos gracias, entre otras cosas,a sus constantes colaboraciones y a una estrategia de bajo stock.

Y es que hay muchas formas de construir marca más allá del logotipo y de la identidad visual. El bote de Heinz, el ‘Just do it’ de Nike, el que escriban tu nombre en un vaso de Starbucks… No importa si es a través del packaging, del tono, o de la atención al cliente, al final de lo que se trata es de diferenciarnos de nuestro entorno competitivo y de hacernos un hueco en la mente del consumidor.

¿Por qué la privacidad es un valor clave para las marcas tecnológicas?

El Big Data debe ser un win win para usuario y marcas.

Descargar una app, leer un artículo… Hoy en día es difícil hacer un uso provechoso de Internet y las herramientas del entorno digital sin tener que aceptar un sinfín de consentimientos de cesión de datos.

Y aunque ya forma parte de la rutina digital, como consumidores, estamos empezando a plantearnos qué se hace con nuestros datos y qué recibimos a cambio de entregarlos.

Porque aunque las ventajas de la tecnología están claras, su uso no debería implicar la renuncia al control de nuestros datos. Deberíamos poder decidir quién rastrea nuestras búsquedas, quién conoce nuestra ubicación, quién tiene acceso a nuestras imágenes y, sobre todo, si ese intercambio de información realmente nos compensa.

En un año en el que las esferas pública y privada se han diluido como nunca, también somos más conscientes del valor de nuestra intimidad. Y las marcas lo saben.

Apple, por ejemplo, ha dado un paso al frente haciendo de su iPhone 12 un adalid de la gestión de la privacidad.

Netflix, por su parte, sigue siendo un referente en cuanto a utilización de datos en pro del usuario. Su gestión del big data y su algoritmo para predecir qué contenido recomendarnos en función del uso que hacemos de la plataforma consigue crear lazos a través una sensación de intimidad entre el usuario y la marca.

Y ahí está la clave, en utilizar nuestra información para mejorar nuestra experiencia de usuario y no sólo para vendernos nuevos productos.

Los consumidores esperamos confianza de las marcas, que se conviertan en nuestras aliadas. Algo que, en el sector tecnológico, se traduce en personalización y en una transparencia total del uso que se hace de nuestros datos. Sólo así lograremos significar algo para el usuario y destacar en un mercado saturado de opciones. Consumers expect trust from brands, that they become our allies. In the technology sector, this means personalisation and total transparency in the way our data is used. Only in this way will we be able to mean something to the user and stand out in a market saturated with options.