¿Qué tienen en común las marcas más relevantes del momento?

Escuchan al consumidor y se adaptan desde su valor de marca.

Este último año ha sido un terremoto para toda la sociedad, marcas incluidas. La pandemia no sólo ha tenido un gran impacto económico sino que también ha trastocado la relevancia de las marcas para los consumidores que, de un momento a otro, reevaluaron sus prioridades.

El último Prophet Brand Relevance Index deja claro que las marcas que supieron implicarse verdaderamente haciendo mejor un momento tan difícil salieron reforzadas. Sin embargo, las que no supieron dar respuesta a las nuevas necesidades fueron rápidamente sustituidas por los consumidores, que buscaron otras opciones.

El índice constata que las tecnológicas, como Apple, vivieron un momento dulce en cuanto a relevancia, ya que permitieron la conexión con otras personas en un contexto en el que no era posible relacionarse físicamente. Además, en muchos casos, permitieron el teletrabajo brindando a los usuarios seguridad sanitaria y laboral.

También el entretenimiento vino en muchas ocasiones por este medio. Así, TikTok experimentó el mayor auge durante el confinamiento divirtiendo al público más joven que, más allá de ser espectador, creó y compartió activamente contenido en la plataforma. Pequeñas píldoras de alegría que nos daban un respiro, y que fueron clave para nuestro bienestar emocional.

Pero no sólo nos entretuvimos en las redes sociales o viendo Netflix; también pasamos más tiempo jugando con la familia y los amigos (Lego, Playstation) y recuperamos hobbies como la cocina, lo que además de acabar con la harina de algunos supermercados encumbró a marcas como Amazon o KitchenAid en EEUU.

En este tiempo, también hemos sido más conscientes de la importancia de la salud y el ejercicio físico, muy limitado por las restricciones. Aquí, destacan en primer lugar las marcas que ya estaban apostando por la experiencia digital como Sanitas con blua, su seguro digital. También es el caso de Peloton que, cuando los gimnasios cerraron, mantuvo a sus usuarios activos y conectados entre sí; ganando en relevancia pero también en negocio (prácticamente duplicó las ventas de sus bicicletas y cintas de correr).

Y es que no hay que ser un producto de primera necesidad para lograr relevancia en tiempos difíciles sino comprender al consumidor a través de una escucha activa, ajustando la experiencia de marca para ofrecerle una vivencia enriquecedora que responda a sus nuevas necesidades.

La experiencia de marca, más digital que nunca tras la pandemia

El reto de llevar nuestro ADN en el mundo físico a la interacción digital.

La pandemia ha obligado a las marcas a redefinir los journeys que hacen sus usuarios, y a aprender a detectar los momentos clave que se dan en el entorno digital. Una crisis que ha puesto al descubierto la importancia de que cada marca conozca a sus consumidores y pueda adelantarse a lo que buscan.

Nos encontramos en un momento en el que los eventos, acciones e interacciones digitales cobran más fuerza que nunca. Y, ya sea en físico o en digital, debemos seguir siendo igual de exigentes con esas experiencias para que no se pierda la esencia de la marca y continúen siendo reconocibles, únicas e inmersivas. Porque no debemos olvidar que lo digital no tiene por qué ser impersonal.

¿Qué pueden hacer las marcas para aportar esa humanidad y contacto que tanto se echa en falta?

Anticiparse y crear valor real.

Siempre hablamos de que las marcas son y se comportan como las personas. En un momento crucial como el que vivimos, en el que el consumidor demanda más interacción humana y marcas que estén a su lado, detalles como preguntarte cómo estás, qué necesitas, qué tal te va ese producto o simplemente estar accesible, suponen la diferencia. Es ahí donde se demuestra el verdadero interés, el que va más allá del beneficio comercial.

Las empresas toman el pulso de la sociedad antes que las instituciones, lo que les permite anticiparse y crear valor real para sus consumidores. Como la aseguradora que ha creado un servicio de consulta digital evitando que te desplaces hasta tu centro sanitario. Un buen ejemplo de cómo tangibilizar ese atributo ‘humano’ en un plan de acción claro del que el usuario se beneficie en cada punto de contacto.

Las marcas deben adaptarsea la “nueva normalidad”, pero, ¿vale todo?

Todo está cambiando.

Hemos visto una avalancha de marcas redefiniendo su oferta en cuestión de días. Transformando sus procesos para seguir siendo relevantes (y rentables). Ampliando canales de venta y atención de la noche a la mañana. Pasando de lo físico a lo digital de manera exprés. Reinventando la forma de comunicar su qué, su cómo y su por qué. Ok. Pero ¿por qué hacerlo de manera mimética? ¿Por qué dejarnos llevar por la inercia y el “me too”?

La nueva normalidad nos abre un escenario de oportunidades, de planteamiento de nuevos modelos, nuevas formas de expresión… donde la creatividad con la que las abordemos marcará la diferencia. Una credibilidad que en ningún caso deberá significar perder el foco de lo que somos como marca.

¿Cómo mantener la confianza en tu marca tras una gran crisis?

Las personas por delante.

Las marcas, quieran o no, representan valores, valores inferidos a través de sus comportamientos. Éstas juegan un papel fundamental en la sociedad, especialmente durante y después de crisis como la que estamos viviendo. Así lo demuestran los datos que Edelman publicó sobre la confianza en las marcas en tiempos de COVID-19.

Las marcas tienen que mojarse. Proteger el bienestar y la seguridad de sus empleados. Ser una red de seguridad que llene los vacíos en la respuesta de los Gobiernos. Cambiar incluso su producción habitual para ayudar a enfrentar los desafíos actuales. Poner a las personas por delante de las ganancias.

¿Es exigir demasiado a las marcas? No. Porque las marcas, hoy, se crean para dejar huella.

¿A qué se enfrentan las marcas post pandemia?

Esto es serio.

No va de separar los elementosde tu logotipo como invitación al distanciamiento social.

Va de hacer y ayudar a hacer.

Va de crear comunidad y facilitarlas conexiones. De proporcionar información. Mucha información.Y mucha escucha.

De tener una capacidad de adaptación sin precedentes. De presentarse como parte de la solución en los ámbitos que rodean a la marca. Eso será clave del éxito. Va más que nunca de definir tu propósito en este nuevo escenario.

Y cumplirlo.

¿Podemos hablar de «hiperrealismo» como tendencia surgida durante el confinamiento?

El “hiperrealismo” ha llegadopara quedarse.

Durante el confinamiento nuestro sector se ha visto forzado a reinventarse (como tantos otros) contando con recursos muy limitados, para seguir ofreciéndonos sus contenidos a diario.

Como consecuencia directa se ha producidola total ruptura y destrucción de los estándares técnicos, visuales y estéticos a los que estábamos acostumbrados hasta ahoray la irrupción de una suerte de “hiperrealismo” doméstico como realidad imperante: todos hemos entrado virtualmente en las casas de todos, visto a presentadores mal iluminadosy oído a niños jugar en el fondo y, lejosde constituir una pérdida en la calidaddel contenido, esta realidad nos ha acercado más los unos a los otros y ha naturalizado la comunicación.

Tomemos pues desde el sector creativo y desde las marcas este “hiperrealismo”, esta nueva realidad surgidade manera forzosa, como una oportunidad para ejercer una comunicación más cercana, natural y honesta en un contexto post-covid.

Hábitos de consumo. ¿El cambio será permanente?

Es difícil predecirlo con seguridad.

Sabemos que las personas se sienten inseguras y preocupadas. El optimismo escasea. Y el consumidor necesita que las marcas se lo tomen en serio. El gasto se ha reducido en prácticamente todas las categorías. Y cobra fuerza el comercio local frente a las grandes corporaciones.Una oportunidad para los “pequeños” que sean capaces de aprovechar su tamaño para reaccionar de forma ágil. Por otro lado, la “virtualización” de la vida social y comercial, en detrimento de las experiencias físicas, elevará las expectativas del ecommerce hasta niveles no vistos hasta ahora.

Éstas son solo algunas pinceladas de lo que definirá esta nueva etapa, pero sigue habiendo muchos interrogantes abiertos.Y las marcas no deberían esperar a que surja una imagen completamente clara del futuro para preguntarse: “¿está mi marca preparada para cumplir con estas nuevas expectativas?”