¿Por qué gana terreno el reutilizar frente al estrenar y el alquilar frente al poseer?

Queremos marcas que sean facilitadoras de experiencias.

Seguramente recuerdes ese eslogan que decía ‘No es lo que tengo es lo que soy’. Y probablemente, nunca esa frase haya sido de más actualidad. Y es que, en este momento, pesan más las experiencias que vivimos con los productos, que los productos en sí mismos.

Un cambio en los hábitos de consumo que se ha visto acelerado por muchos factores como la creciente conciencia medioambiental, la modificación de nuestras prioridades, o el menor poder adquisitivo de la clase media.

Todo esto se traduce en un cierto viraje de la oferta del mercado, donde las marcas de todos los sectores comienzan a repensar su modelo de negocio o, al menos, a plantear alternativas para satisfacer a una audiencia que busca productos que se adapten a su estilo de vida sin que ello suponga renunciar a la sostenibilidad.

Un buen ejemplo de esto es Ikea Rental. La marca sueca ha sabido ver que una parte de su audiencia no busca en su catálogo un mueble para toda la vida sino uno que le resuelva sus necesidades actuales y que pueda cambiar si un día sus necesidades son otras. Pero, además, ha entendido a un público cada vez más concienciado, que ya no está cómodo con el ‘usar y tirar’ y que busca alternativas que le ayuden a ralentizar un ritmo de consumo que compite con su sistema de valores.

Son muchas más las marcas que están respondiendo a este fenómeno, que trae consigo un auge del mercado de ‘segunda mano’ en la industria de la moda o propuestas como el ‘renting’ en el sector del automóvil. Nuevos modelos más comprometidos con la economía circular y que entienden que las marcas, al fin y al cabo, deben ser facilitadoras de experiencias.

Hábitos de consumo. ¿El cambio será permanente?

Es difícil predecirlo con seguridad.

Sabemos que las personas se sienten inseguras y preocupadas. El optimismo escasea. Y el consumidor necesita que las marcas se lo tomen en serio. El gasto se ha reducido en prácticamente todas las categorías. Y cobra fuerza el comercio local frente a las grandes corporaciones.Una oportunidad para los “pequeños” que sean capaces de aprovechar su tamaño para reaccionar de forma ágil. Por otro lado, la “virtualización” de la vida social y comercial, en detrimento de las experiencias físicas, elevará las expectativas del ecommerce hasta niveles no vistos hasta ahora.

Éstas son solo algunas pinceladas de lo que definirá esta nueva etapa, pero sigue habiendo muchos interrogantes abiertos.Y las marcas no deberían esperar a que surja una imagen completamente clara del futuro para preguntarse: “¿está mi marca preparada para cumplir con estas nuevas expectativas?”