¿Por qué las marcas deberían mojarse y tomar partido?

Cada vez que consumimos, votamos.

Hubo una época en la que precio, calidad, accesibilidad… eran los únicos drivers para decantarnos por una marca. Hoy en día, los valores de las compañías se convierten también en criterios de decisión. De alguna forma, “premiamos y castigamos” a las marcas en función de su comportamiento. Una tendencia todavía más acuciante entre los más jóvenes. Esto ya no va de palabras bonitas en el ‘Quiénes somos’ de la web sino que, cada vez más, exigimos a las marcas que hagan realidad esos valores que proclaman tomando partido en los asuntos importantes. No se trata de ser más valiente, o más activista, sino de estar en el mundo y ocuparse de las preocupaciones de los usuarios.

Porque, como solemos decir, las marcas son como las personas y las personas no solo creen en algo, también sienten, se posicionan, y actúan en consecuencia. O al menos así debería ser.

¿Por qué este Black Friday será más negro?

Un año marcado por la incertidumbre.

El Black Friday cada día es más ‘black’ y menos ‘friday’. Otros años, son muchas las personas que aprovechan a comprar los regalos navideños en este día tan señalado pero, hoy por hoy, nadie sabe cómo van a ser las fiestas.

El día consumista por excelencia enfrenta a las marcas en torno a dos posturas. Por un lado, encontramos las firmas que convierten el Black Friday en Black Weeko incluso en Black Month. Por otro, asistimos a una oleada de marcas responsables que, o bien reinterpretan este día desde la sostenibilidad, o bien lo “boicotean” animando a los compradores al no consumo. Además, este año crecen las campañasque nos alientan a que favorezcamos el consumo local, de barrio, en un momento en el que el pequeño comercio está viviendo enormes dificultades.

¿Por qué la honestidad de marca se queda corta en la era de las fake news?

Ya no es suficiente con “no mentir”.

Hoy en día, las marcas tienen que apostar por la transparencia radical. No hay más que fijarse en el caso de Everlane, la firma de moda sostenible que ha revolucionado el sector textil, y que muestra en su web exactamente lo que le cuesta cada parte del proceso (materiales, mano de obra, transporte, etc.). La transparencia radical consiste justo en eso, en mostrar lo que ocurre “entre bambalinas”.

Frente a un consumidor descreído, que siente que le engañan constantemente y que ya no puede confiar ni siquiera en las fuentes, debemos hacer mucho más visible lo que hay tras nuestros procesos productivos (operaciones, trazabilidad, filosofía, garantías de seguridad y salud…). La transparencia radical es mucho más que una tendencia o una moda pasajera, y tiene el poder de revolucionar los procesos internos y externos de las compañías.

¿Qué puede hacer el diseño por el clima?

Todo está diseñado, desde un juguete hasta una bomba.

El cambio climático es uno de los grandes retos para el sector del diseño que tiene, en sus distintas versiones, la llave para un mundo más creativo, más sostenible, y más consciente e informado. Aunque vamos tarde, ya hay marcas que están cambiando las cosas. Es el caso de Estrella Damm, que el año pasado eliminó el plástico en sus envases, pero también el de un sinfín de startups que surgen con un planteamiento de consumo más sostenible (plataformas de segunda mano, menstruación ecológica, …).

Cada decisión durante el proceso de diseño es determinante, pero es quizá en la divulgación del problema y sus soluciones, donde la comunidad del diseño debería enfocarse. Contamos con una herramienta muy poderosa para convencer pero sobre todo para ayudar a la gente a despertar.
¿Empezamos ahora mismo?

¿Puede el diseño salvarte la vida?

Un buen diseño puede ser decisivo.

En un mundo hipersaturado de impactos donde tan sólo procesamos un pequeño porcentaje de los mensajes que recibimos, un buen diseño puede marcar la diferencia. Hace unos días veíamos como las infografías interactivas de un artículo, explicando cómo se contagia la COVID en distintos espacios y situaciones, se volvían virales. Y cada vez son más los medios que apuestan por las infografías para captar la atención de su audiencia y hacer trascender su contenido.

La realidad es que somos más permeables a lo que vemos que a lo que leemos; lo visual conecta con nuestro plano emocional y se fija mejor. Aprovechar al máximo las herramientas que nos da el diseño es clave para afrontar el reto de exponer realidades complejas y aportar credibilidad. Un aspecto vital cuando tratamos temas tan cruciales como la salud, la seguridad o la educación.

¿Ha sido la pandemia el último empujón que le faltaba a las marcas para unirse a la green revolution?

Un parón para revisar las prioridades.

La pandemia nos ha obligado a detenernos, a valorar lo realmente importante en nuestra vida. Y las marcas no han escapado a este fenómeno: han tenido también que hacer un alto en el camino y reflexionar. El sector de la moda, por ejemplo, ha visto cómo su negocio se ralentizaba justo en el momento que voces relevantes del sector cuestionaban la necesidad de tener una rotación tan exigente y con tantas colecciones en un sólo año. Otras marcas nos piden que no compremos en el Black Friday, o nos instan a reutilizar, incluso reparar, lo que ya tenemos para alargar su vida útil.

Existe ya cierta sensación colectiva de que debemos replantearnos la forma en que consumimos. Necesitamos que nuestra forma de vida y nuestros valores sean coherentes entre sí. Las marcas que nos lo pongan fácil y se alineen con nuestras nuevas prioridades, saldrán reforzadas.

La experiencia de marca, más digital que nunca tras la pandemia

El reto de llevar nuestro ADN en el mundo físico a la interacción digital.

La pandemia ha obligado a las marcas a redefinir los journeys que hacen sus usuarios, y a aprender a detectar los momentos clave que se dan en el entorno digital. Una crisis que ha puesto al descubierto la importancia de que cada marca conozca a sus consumidores y pueda adelantarse a lo que buscan.

Nos encontramos en un momento en el que los eventos, acciones e interacciones digitales cobran más fuerza que nunca. Y, ya sea en físico o en digital, debemos seguir siendo igual de exigentes con esas experiencias para que no se pierda la esencia de la marca y continúen siendo reconocibles, únicas e inmersivas. Porque no debemos olvidar que lo digital no tiene por qué ser impersonal.

¿Qué pueden hacer las marcas para aportar esa humanidad y contacto que tanto se echa en falta?

Anticiparse y crear valor real.

Siempre hablamos de que las marcas son y se comportan como las personas. En un momento crucial como el que vivimos, en el que el consumidor demanda más interacción humana y marcas que estén a su lado, detalles como preguntarte cómo estás, qué necesitas, qué tal te va ese producto o simplemente estar accesible, suponen la diferencia. Es ahí donde se demuestra el verdadero interés, el que va más allá del beneficio comercial.

Las empresas toman el pulso de la sociedad antes que las instituciones, lo que les permite anticiparse y crear valor real para sus consumidores. Como la aseguradora que ha creado un servicio de consulta digital evitando que te desplaces hasta tu centro sanitario. Un buen ejemplo de cómo tangibilizar ese atributo ‘humano’ en un plan de acción claro del que el usuario se beneficie en cada punto de contacto.

Las marcas deben adaptarsea la “nueva normalidad”, pero, ¿vale todo?

Todo está cambiando.

Hemos visto una avalancha de marcas redefiniendo su oferta en cuestión de días. Transformando sus procesos para seguir siendo relevantes (y rentables). Ampliando canales de venta y atención de la noche a la mañana. Pasando de lo físico a lo digital de manera exprés. Reinventando la forma de comunicar su qué, su cómo y su por qué. Ok. Pero ¿por qué hacerlo de manera mimética? ¿Por qué dejarnos llevar por la inercia y el “me too”?

La nueva normalidad nos abre un escenario de oportunidades, de planteamiento de nuevos modelos, nuevas formas de expresión… donde la creatividad con la que las abordemos marcará la diferencia. Una credibilidad que en ningún caso deberá significar perder el foco de lo que somos como marca.

¿Cómo mantener la confianza en tu marca tras una gran crisis?

Las personas por delante.

Las marcas, quieran o no, representan valores, valores inferidos a través de sus comportamientos. Éstas juegan un papel fundamental en la sociedad, especialmente durante y después de crisis como la que estamos viviendo. Así lo demuestran los datos que Edelman publicó sobre la confianza en las marcas en tiempos de COVID-19.

Las marcas tienen que mojarse. Proteger el bienestar y la seguridad de sus empleados. Ser una red de seguridad que llene los vacíos en la respuesta de los Gobiernos. Cambiar incluso su producción habitual para ayudar a enfrentar los desafíos actuales. Poner a las personas por delante de las ganancias.

¿Es exigir demasiado a las marcas? No. Porque las marcas, hoy, se crean para dejar huella.