Si todo lo puede crear la IA, ¿qué queda?



Si todo lo puede crear la IA, ¿qué queda?

El branding demuestra que el futuro, es humano.

Decir que la Inteligencia Artificial es una de las grandes revoluciones del siglo no sorprenderá a nadie. El impacto que ha supuesto y supondrá la IA a todos los niveles es innegable, y el sector de la creatividad y la consultoría parecen estar seriamente amenazados. En principio. 

La IA permite, entre otras cosas, automatizar procesos creativos: redactar textos, generar imágenes, componer música o incluso diseñar estrategias. Esta capacidad hizo creer a muchos, ajenos a la disciplina, que bastaba con un prompt para tener una agencia en el bolsillo. Desde Knom venimos a refutar esa hipótesis.

Aunque parezca obvio, herramienta y disciplina no son lo mismo. Una herramienta ejecuta, automatiza, agiliza y facilita. Una disciplina como el branding conecta valores, cultura, emociones y narrativas con el negocio de las compañías y de las personas que se relaciona. De la misma manera que tener pinceles no hace a nadie pintor, tener una IA no convierte al usuario en brander. 

El branding trabaja con temas como identidad, cultura, propósito, imaginarios colectivos, valores y expectativas: conceptos que exigen una interpretación profundamente humana. Una interpretación donde lo racional no basta, porque entra en juego lo emocional, lo simbólico y lo intuitivo. Es en ese terreno, el de lo subjetivo, donde reside el verdadero valor de lo humano, y donde la IA no llega.

¿Cuántas marcas no habrán fracasado por hacer lecturas erróneas del contexto social? Es imposible poder conectar con los usuarios de una marca sin sentir. Y puede que ahí esté la clave. Sentir la misma realidad que los consumidores de nuestros clientes. Conocer de primera mano la tortura telefónica de un call-center, el placer al tomar nuestro café preferido, o esa app que se ha vuelto un imprescindible. Y es que… ¿Hay alguna IA que entienda la sensación de conducir un coche de alta gama? Pues BMW se ha quedado sin eslogan. 

La IA va a tener impacto en el sector, está claro, pero desde Knom preferimos centrarnos en la oportunidad que supone. Desde la aceleración de procesos hasta el testing, pasando por moodboards y búsquedas de inspiración, la inteligencia artificial acelera procesos, pero requiere de una dirección humana. Es una herramienta, no un sustituto. Los ganadores de esta carrera serán aquellos que sepan exprimirla sin caer en su canto de sirena que tienta con continuos atajos y que ahorra el pensar y el sentir.

Potencia las capacidades de la persona que la usa, pero no crea capacidades nuevas en sujetos con desconocimiento de la materia. Ya se están empezando a ver los rendimientos decrecientes propios de cualquier innovación revolucionaria, y uno de los límites que esta tecnología tiene está aquí. 

En un mundo en el que las marcas van a tender a homogeneizarse más si cabe, el branding toma una relevancia capital. Como guía de la marca y como elemento diferenciador. En un mundo dominado por los infinitos outputs de la IA, aquella marca hecha por personas será la ganadora. 

Estamos ante una gran oportunidad donde, ser humano, sea el gran valor diferencial y el motivo principal de celebración común.

Ingeniería verbal para conectar con tu audiencia

Hoy venimos a hablar de una de las herramientas más poderosas (y a la vez más infravaloradas) del branding: el tono de voz.

El tono de voz es una herramienta fundamental que nos ayuda a configurar y expresar la personalidad de nuestra marca. Pero además es una parte del branding súper estratégica que, si trabajamos bien, puede conseguir:

  1. Que reconozcan mejor tu marca: un tono consistente es más memorable y logra que identifiquen tu marca incluso sin necesidad de mostrar el logo.
  2. Que la gente conecte con tu marca: hablar en los códigos de tu audiencia te ayuda a empatizar y humanizar la marca.
  3. Que te diferencies de verdad: cuando todos comunican igual, el cómo hablas es lo que te separa del resto.
  4. Que tu estrategia baje a tierra: el tono de voz activa tu marca, convirtiendo los conceptos abstractos de tu plataforma de marca en mensajes tangibles.

¿Cómo se crea un buen tono de voz?

Al igual que pasa con las personas, el punto de partida para lograr un tono de voz consistente es tener clara nuestra personalidad. A partir de ahí, seguiremos tres pasos:

  1. Analizar el mercado
    Antes de definir nuestro tono, hay que ver cómo hablan los demás. Por eso, empezaremos estudiando el discurso de la competencia para detectar huecos y oportunidades. 
  2. Definir la etiqueta verbal
    Una vez ubicada nuestra competencia y definida nuestra personalidad de marca, crearemos la etiqueta verbal. Es decir, la regla de oro que debe cumplir cualquier mensaje de marca que lancemos. 
  3. Desarrollar una serie de recursos lingüísticos
    Ahora sí, en este punto es donde nuestro tono se vuelve tangible. Definiremos tres tipos de recursos: recursos diferenciales o de impacto, recursos de estilo y conceptos clave. (profundizaremos en ellos a continuación)

El tono de voz desde un caso real: KeepCoding

KeepCoding es un centro de formación de alto rendimiento en programación y tecnología con un enfoque humanista único. Cuando llegó a nosotros en 2024, KeepCoding necesitaba evolucionar su marca de forma que le permitiese ampliar su portfolio formativo y también consolidar su posicionamiento, fortalezas y propuesta de valor diferencial a nivel comunicativo. 

Nuestro análisis estratégico nos llevó al concepto «Human-powered Future», donde la metodología humanista de la escuela se volvía un activo central de la marca.

Además de ese territorio estratégico, definimos cuatro atributos principales de personalidad y articulamos la marca en torno a dos arquetipos de la rueda de Carl Jung: el héroe y el creador. Esta combinación nos permitió pulsar valores como la superación, la exigencia y el compromiso del Héroe, pero también la innovación, el inconformismo, el carácter genuino y la visión del Creador. 

Con la personalidad definida, pasamos al tono de voz. Lo primero, como ya sabrás, fue dar con nuestra etiqueta verbal: “Creando el futuro”. Así, tras escribir cualquier contenido para KeepCoding, deberemos preguntarnos si ese mensaje contribuye a crear futuro.

La unión de nuestra personalidad con la etiqueta verbal da como resultado un tono de voz movilizador que inspira y empodera. Habla desde la razón, pero convence desde la emoción, las ganas y la motivación, abriendo los ojos a una nueva perspectiva de futuro.

Para garantizar que este tono de voz fuera coherente y memorable, desarrollamos los siguientes tipos de recursos lingüísticos:

Recursos de impacto: son estructuras o fórmulas propias que generan reconocimiento inmediato. Dado que uno de los objetivos de la estrategia de marca era ampliar el significado del ‘coding’ de nuestro naming, construimos una estructura de mensajes que trabajaba en este sentido: 

  • Aprender habilidades que nos hagan más eficientes. KeepEvolving
  • Analizar el feedback para seguir mejorando. KeepImproving
  • Desarrollar una app que ayude a reducir el consumo energético. KeepInspiring

Recursos de estilo: son directrices que guían nuestra forma de expresarnos (vocabulario, tipo de verbos, uso de personas gramaticales, licencias lingüísticas, etc.). El mundo de la tecnología, el marketing y la formación es un mundo anglosajón. Por eso, para KeepCoding establecimos que los mensajes podían mezclar idiomas sin miedo.  

Conceptos clave: son ideas que iremos introduciendo en nuestro discurso para que, a base de repetición, el mercado asocie nuestra marca con ellas. Por ejemplo, la humanidad era un concepto esencial de la marca KeepCoding.

Como ves, el tono de voz es una herramienta clave para activar la personalidad de una marca. Es lo que convierte una marca en una conversación, un discurso en una actitud y un público en una comunidad.

Si sientes que tu marca habla… pero no resuena, quizás ha llegado el momento de aplicar un poco de ingeniería verbal.

¿Hemos despertado del sueño americano?


Cuando el país pesa más que el producto: el nuevo lastre de las marcas americanas

Este contexto geopolítico tan revuelto que estamos viviendo no es ajeno al mundo del branding, ya que, si las personas tienen “Personal branding”, los países tienen “Nation Branding”. El Nation branding no es otra cosa que el valor intangible de la reputación e imagen de un país, y es realmente importante. La marca país puede afectar a cuestiones como la inversión extranjera, el turismo o la imagen de las marcas de ese territorio, que se pueden ver repercutidas por contagio.

Evidentemente una marca país está influenciada por muchos factores, pero sin duda uno de los más relevantes es el gobierno en activo. Por eso hoy vamos a hablar de los cambios sufridos por la marca de los Estados Unidos desde la llegada de Trump a la Casa Blanca.

El cambio, como podréis suponer, es radical. Desde la guerra fría, allá por 1947, el país se posicionó como un líder defensor de Occidente, abanderando valores como la libertad, el progreso, la modernidad, el desarrollo… En contraste con otros territorios como Europa, asediada por los conflictos, o China y Rusia, ejemplos de autoritarismos y falta de libertades individuales.

Esta imagen, acompañada de una política exterior expansiva, le trajo un buen número de acuerdos con otras regiones como Europa, Japón, Marruecos… impactando fuertemente el ideario y el imaginario social de muchos de estos países. Relacionarse con Estados Unidos era algo positivo y el discurso pro-estadounidense recibía muchas simpatías de parte del general de la población debido a la marca país que habían construido.

Situación de la que muchas grandes marcas se vieron beneficiadas, facilitando su expansión internacional. Así vimos a marcas como Coca-Cola y McDonalds entrar en distintos países a velocidad de crucero debido al trabajo previo realizado por su país.  Más recientemente por ejemplo Sillicon Valley lograría encarnar los valores del emprendimiento a nivel mundial.

Pero esto ¿se ha acabado?

De mano de “America First”, el nuevo “tono”, las amenazas y las guerras comerciales derivadas de esta nueva propuesta, cada vez más personas ven a EEUU como una amenaza y todo ese imaginario construido se desmorona en nuestras mentes.

No estamos hablando de un cambio superfluo. Estamos ante un cambio profundo que ataca la base del ideario, los valores y relato de la América “aliada”.

De la misma manera que la imagen país había ayudado a las marcas empresariales americanas en un pasado, esta nueva etapa las está lastrando. Marcas como Tesla representaron en su día la máxima modernidad y visión de futuro y ahora de la mano de su CEO, proyectan idearios reaccionarios y de dudosa ética. ¿Como es posible que Elon Musk no haya valorado el impacto de su imagen personal sobre sus marcas/compañías?

Pero no es la única, marcas sin un posicionamiento tan agresivo como Coca Cola también están sufriendo boicot por parte de los consumidores en países como Dinamarca, todo derivado del nuevo posicionamiento de los Estados Unidos de América en el plano internacional.

En contraste, al otro lado del Pacífico, las marcas Chinas llevan años evolucionando su imagen y significado. Marcas como Xiaomi, Huawei, Aliexpress, Shein o Temu están viviendo una expansión internacional sin precedentes debido, en parte, al acercamiento de Xi Jinping con otros países a nivel mundial.

El modelo Chino, basado en la inversión de capital y los acuerdos comerciales, ha favorecido su posicionamiento, haciendo que la percepción de sus marcas haya cambiado con el tiempo. Lejos quedan ya aquellos tiempos en los que “Made in China” era señal de una baja calidad.

Pocas cosas han sido capaces de unir bajo la misma bandera a personas tan diferentes como el rechazo a la opresión y a la dominación que desprenden los nuevos EEUU de la ideología MAGA. Rechazo que se ha contagiado a las marcas propias del país que, sin comerlo ni beberlo, han visto su negocio internacional amenazado.

Cuando esta guerra de valores y comercial se acabe, el daño a las marcas sólo acabará de empezar. El cambio en la percepción de la marca americana por parte de los consumidores a nivel mundial ya está en marcha y costará mucho revertirlo.

La gran pregunta es ¿hay vuelta atrás para la marca país? ¿Cómo quedará todo cuando pase la tormenta?

Knom &. Unos minutos con Eneko Rojas


Eneko Rojas es el Director de Marca y Estrategia de Peldaño, una editorial que logró transformarse en un grupo de comunicación B2B. Trabajando mano a mano con él, realizamos un proyecto de branding completo de la marca, con el objetivo de que pudieran conocer mejor a sus audiencias y mejorando su capacidad para llegar a ellas con un tono de voz y personalidad de marca adaptadas a su realidad. También hubo un importante componente de arquitectura de marca, lo que ayudó a organizar todo el portfolio.

Knom &. Unos minutos con Macarena López-Cordón

Macarena López-Cordón es la Directora General de la Asociación entre Mujeres y Soulem, un proyecto social de ayuda a mujeres supervivientes a la violencia en todas sus formas. Junto a ella realizamos un proyecto de identidad para dotar a la asociación de una imagen acorde con su labor que la hiciera llegar mejor a un mayor número de personas.

Knom &. Unos minutos con Blanca Marín

Blanca Marín Riaño, como Directora de Marketing y Comunicación de Universidad Villanueva, fue la responsable, junto a Knom, de la creación de la nueva marca de la Universidad. Un proyecto de gran calado estratégico que la posicionó en el panorama formativo de primer nivel. Territorio, personalidad, plataforma estratégica, tono de voz, concreción de una metodología propia e identidad visual fueron algunos de los puntos clave que trabajamos para la Universidad y su ecosistema de marcas.

¿Qué les espera a las marcas en 2025?

Frotamos la bola de cristal para ver qué viene en 2025

Dejamos atrás el 2024 y entramos de lleno en un 2025 copado de incertidumbres. Como cada año, desde Knom nos asomamos al futuro para intentar adivinar lo que viene.

Este año esperamos ver cómo las marcas acaban de posicionarse en temas polémicos por exigencia de los consumidores. Estos, a su vez, dudan de todo lo que les rodea por el auge de las fake news y la pérdida de confianza en los influencers, que son percibidos más que nunca como un producto artificial.

Quedarse solo en el propósito de marca va a perder fuerza como factor diferencial, en favor de posicionamientos y propuestas de valor sólidas, de acción, bien comunicadas. Las promesas están bien, pero los consumidores necesitan que las marcas que eligen generen un impacto real en sus vidas y respondan más y mejor a sus preocupaciones.

Las marcas serán clave para muchas personas que se sienten desconectadas de la realidad, envueltas en rutinas que las ahogan basadas en la tecnología. En este entorno, la privacidad y el buen uso de los datos personales ganarán cada vez más relevancia para usuarios y reguladores.

Seguiremos asistiendo a la creación de movimientos de masas en la cultura pop cómo han demostrado figuras como Karol G y Taylor Swift y, paralelamente, a la nostalgia de épocas que no se han vivido. Las marcas que sepan navegar estos movimientos y sumarse a ellos de manera orgánica serán las que consigan mantener su relevancia en el entorno inestable y convulso que se presenta este año.

La IA acabará de asaltar el día a día de las personas y se pondrá en valor el contenido genuino en las comunicaciones, priorizando las marcas que se relacionen de manera personal y con un toque distintivo. En un entorno de imágenes y textos artificiales, authenticity wins.

Te prometemos que este texto lo ha escrito el equipo de Knom y no una IA, ¡esperamos haberte aportado algo de valor en este inicio de 2025!

Jaguar, ¿enfermería o puerta grande?

Un golpe en el capó que busca capturar nuevas audiencias

Nuestro sector se ha visto revolucionado debido al rebranding que la marca presentó en noviembre y que supone una ruptura total con su identidad previa. En el minuto para pensar de hoy (disculpadnos ya que este será de más de un minuto…) veremos las diferentes implicaciones que tiene y cómo han llegado hasta este punto.

En los últimos 5 años Jaguar ha caído en picado, pasando de vender 180.000 coches al año a tan solo 67.000, todo ello con un reconocimiento y relevancia global de la marca en mínimos históricos. Huérfanos de un posicionamiento que conectara con nuevas audiencias se encontraban vagando en el limbo de las marcas de lujo (Aston Martin, Porsche y Maserati) y las premium (BMW y Mercedes).

Esta tierra de nadie estaba haciendo mucho daño a una marca centenaria como Jaguar, cuyo último intento de posicionarse fue hace nueve años con la campaña “Too good to be bad” donde conectaban sin mucho éxito la idea de “villanía”, actores británicos y Jaguar, bajo el paragüas del origen geográfico. Este concepto de campaña no ayudó tampoco en la creación de nuevos significados, que deberían haber partido de una estrategia de marca sólida y con vocación a medio largo plazo y no de una campaña de publicidad puntual.

El rebranding lanzado hace pocas semanas, ha generado una respuesta negativa generalizada basada en dos puntos principales. El primero, el rechazo a la pérdida total de la herencia de la marca y la ruptura radical con una imagen y un equity construidos durante años; así como el casi abandono del icónico jaguar que da nombre a la marca. Aquí, nos preguntamos: ¿era necesaria una ruptura semejante para reconstruir su posicionamiento? Más que una evolución de marca, ¿no parece este un proyecto de nueva creación que usa el mismo nombre?

Desde Jaguar defienden el concepto del cambio “copy nothing”, basado en las palabras del fundador, y materializado a través de lo que denominan “modernismo exuberante” como el camino de construcción de un nuevo gran significado para la marca, argumentando que “Jaguar siempre estuvo en su mejor momento cuando desafiaba las convenciones». Sin embargo, ¿este modernismo exuberante desafía verdaderamente las convenciones o más bien se suma a una tendencia? ¿Hay un cambio profundo real en la compañía que la vincule de nuevo a esa creatividad pura, audaz y sin sesgos o crea un imaginario limitante que lo aleja aún más?

Esperamos que no sea esta una aproximación cosmética a una buena idea. Para la respuesta a estas preguntas deberemos esperar a los sucesivos diseños de sus coches (aunque los que han lanzado en primicia no resultan muy sorprendentes), y ahí veremos la verdad de la marca.

El otro punto que se critica es que se hayan olvidado de su público actual, las personas que han venido consumiendo la marca y que no se sienten identificados con su nueva imagen. Al ser un cambio tan radical es difícil para muchos clientes mantenerse fieles, sintiendo que es algo completamente diferente y que ha perdido su esencia.

Aunque no todo son críticas. Dentro del sector también ha habido voces favorables hacia esta evolución, con argumentos que giran, precisamente, en torno a los datos de ventas. Estos plantean que los consumidores tradicionales estaban dejando de comprar los coches de Jaguar por lo que ven bien el cambio hacia “el nuevo rico”. Aunque no omiten que se trata de un movimiento arriesgado, consideran que la marca ha conseguido algo que en Jaguar llevaban sin vivir años: que se hable de ellos.

Este cambio en el posicionamiento les sitúa en contra de un sector cada vez más centrado en los aspectos técnicos de los vehículos para proponer una estrategia basada en los valores y el propósito de marca, tratando de crear una comunidad guiada por unos ideales muy concretos a su alrededor.

El hecho de que todos sus coches vayan a ser 100% eléctricos es el único punto de la propuesta en el que se alinean con el resto del sector, siendo esta una apuesta en sí misma debido a los posibles problemas que pueda haber en cuanto al suministro de baterías y micro-conductores provenientes de Asia.

El tiempo dirá si este movimiento ha sido el correcto o solo el último clavo en el ataúd de la que ha sido una de las principales marcas automovilísticas inglesas.

Knom &. Unos minutos con Pablo Guinot


Pablo Guinot es CEO de REMO Mobility, la startup de puntos de recarga para vehículos sostenibles nacida en 2019 con el objetivo de posicionarse como el futuro de la movilidad. Un proyecto para el que trabajamos desde sus comienzos, lo que nos permitió definir juntos aspectos tan cruciales como la visión, los valores de marca o los principales públicos objetivo.

¿Qué papel juega la gestión de marca en los Juegos Olímpicos?

Gestionar una marca es mantener su esencia pero también impulsar su evolución

¿Te imaginas que enseñasen tu imagen por las calles de todo el mundo y 9 de cada 10 personas te reconocieran? Pues eso es justo lo que sucede con los anillos de los Juegos Olímpicos. 

Un ejemplo, claro como pocos, del impacto que supone ser coherente y consistente a lo largo del tiempo. Y es que este evento, a pesar de llevar a sus espaldas 128 ediciones y haber sido celebrado en 42 ciudades distintas, cuenta con un cimiento filosófico y unos valores que permanecen tan inmutables como los anillos olímpicos diseñados por Pierre de Coubertin. 

Hablamos de la búsqueda de la excelencia, del fomento de la amistad y cooperación internacional y de la promoción del respeto a los demás. Valores que guían la organización de los juegos desde la Atenas de 1896 y que junto a ciertos ritos, como la ceremonia de apertura, el encendido de la llama o el relevo de la antorcha, conforman la identidad del evento.

Y sin embargo, edición tras edición, los Juegos se transforman un poco contagiándose de la personalidad de la ciudad anfitriona que le aporta su toque cultural enriqueciendo el evento con tradiciones, música y expresiones artísticas locales. Además, cada cita olímpica se diseña la medalla y la antorcha, se da vida a una mascota propia y se crea un emblema distintivo que acompaña a los anillos olímpicos.

Tampoco podemos olvidar el rebranding del universo visual que se llevó a cabo en 2022 y que perseguía impulsar la marca olímpica hacia el futuro mediante la creación de un sistema de diseño integral que equilibra la coherencia y la flexibilidad a través de una paleta vibrante y ampliada basada en los colores olímpicos, ilustraciones inspiradoras y tipografías a medida.

Porque una buena gestión de la marca olímpica no solo debe preservar el espíritu de los Juegos sino también continuar inspirando y conectando desde el deporte a personas de todas las generaciones y culturas en todo el mundo.