¿Puede un posicionamiento disruptor mantenerse en el tiempo?

Desafiar las convenciones desde la verdad de marca

Hay muchas maneras de ser una marca disruptora. Lo podemos hacer a través del concepto de nuestro producto o servicio, como en el caso de Airbnb o Uber, o de la aplicación de innovación tecnológica, como hace Tesla, Peloton o GoPro; también podemos ser disruptores en cuanto al modelo de negocio, producción y distribución, como Zara, Ikea o Netflix; en cuanto a nuestro compromiso como marca, como Patagonia; o incluso en cuanto al público al que nos dirigimos, como es el caso de Happy Pills.

Un posicionamiento disruptivo se basa en romper las reglas de una categoría. En cuestionar las convenciones culturales y las expectativas del consumidor respecto a un producto o servicio. Una buena comunicación de marca nos ayudará a ser relevantes, a trasladar al público que estamos desafiando el statu quo. Pero, si queremos perdurar en el mercado, esa disrupción debe apalancarse en una verdad de producto.

Al final se trata de lograr destacar entre el resto de propuestas de la competencia y de ofrecer al público algo que antes no tenía. Diferenciación y valor.

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